viernes, 28 de marzo de 2008

La justicia deportiva apesta

Me da asco, rabia, impotencia, ver lo que hacen las mafias deportivas del fútbol con total impunidad, como hacen y deshacen a su antojo, castigando a unos, perdonando a otros, sin un criterio claro, perjudicando a conciencia a quienes quieren y favoreciendo descaradamente a quien conviene. Es realmente vergonzoso, tanto, que si estuviéramos fuera del ámbito deportivo, sería para llevar a los tribunales a más de uno, algo que realmente habría que hacer con los sinvergüenzas que dirigen este cotarro. No es solo una opinión, los hechos son claros, irrefutables, no son una interpretación, son la pura y triste realidad.
Con los lanzamientos de objetos en campos de fútbol tendríamos para aburrirnos. En el campo del Valencia le dan a un linier con una moneda, en el del Atlético de Madrid, una lata de cerveza impacta en Palop. Otras veces la falta de puntería se convierte en premio. En el campo del Barça cae una cabeza de cochinillo que no le da a nadie, tampoco aciertan en el Calderón al tirarle una botella de cristal a Andrés Palop (¡de cristal!, no quiero pensar que habría pasado si le hubieran dado). Ningún campo fue clausurado. No ocurre lo mismo si el estadio en cuestión está en Sevilla, condicionante imprescindible para cerrar un campo de fútbol en España.


























































Por otro lado tenemos las sanciones a futbolistas. La última desfachatez que han cometido los comités es para echarse las manos a la cabeza. Hace tan solo unas semanas, Toño, portero del Racing, agredió a un jugador del Getafe con el juego detenido. El comité de competición le sancionó con tres partidos, el de apelación redujo la sanción a dos. La semana pasada, Maresca agredió a Agüero con el juego detenido, el comité de competición le sancionó con cuatro partidos, el de apelación mantiene esa sanción. Sin comentarios.

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