jueves, 13 de marzo de 2008

Sentirse ofendido

En Inglaterra han prohibido un anuncio en el que aparecen varias mujeres pidiendo un producto en actitud de rezar, algunas con un rosario en la mano, por considerar que los católicos pueden sentirse ofendidos. Hace tres años, en Francia, también prohibieron un anuncio de una marca de ropa, por parodiar la escena de "La última cena". Sentirse ofendido es muy fácil, no requiere gran esfuerzo. Yo podría sentirme ofendido si en alguna película o serie apareciera un personaje con mi nombre con una actitud ridícula. También podría ofenderme si en un informativo repiten un gol que le han marcado a mi equipo, alegando que lo hacen con ánimo de mofarse. Para sentirse ofendido, basta con quererlo. Yo pensaba que la censura de anuncios era cosa exclusiva de España, donde nos hemos perdidos verdaderas joyas de la publicidad, pero parece que la iglesia sigue mandando más de la cuenta. Por el bien de la libertad de expresión, alguien debería pararle los pies a la iglesia en su empeño por censurar, o volveremos a vivir en el siglo XVIII.

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