jueves, 8 de mayo de 2008

Confesión

Julián Muñoz y cinco ex ediles del GIL aceptan ir a la cárcel tres años a cambio de no ser juzgados por corrupción urbanística, lo que en mi opinión es toda una declaración de culpabilidad. Ningún inocente en su sano juicio aceptaría ir a la cárcel para no ser juzgado, pero lo más lamentable es que la justicia permita que esta panda de ladrones (ahora que han confesado se puede decir), pasen una temporadita en la cárcel y sigan disfrutando de las fortunas que han robado al salir. En mi opinión, si se puede cuantificar el dinero robado, no deberían salir de la cárcel hasta que lo devolvieran íntegramente, pero yo es que soy muy poco comprensivo.

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