jueves, 10 de julio de 2008

La crisis, o el fin del mundo

Ya lo ha dicho Zapatero. Ha usado la palabra mágica, crisis. Los problemas económicos por los que pasan los españoles se dejan notar cada vez más, pero sobre todo afectan a la venta de productos que se han encarecido demasiado.
La vivienda es el principal elemento afectado por la crisis. La mayoría de la gente, viendo las perspectivas del Euribor y la nueva subida de los tipos de interés, no se atreve a lanzarse a la aventura de comprar un piso. Los especuladores tampoco se atreven a comprar a precios muy altos en un momento en el que la vivienda está comenzando a bajar de precio, y los plazos para vender son cada vez mayores. Consecuencias, sigue bajando el precio, y deberá seguir bajando hasta que sean accesibles, y cada vez la inversión se hace más en VPO que en vivienda de renta libre. Para los que somos pobres, es una buena noticia.
El segundo elemento afectado que más me ha llamado la atención es la gasolina. No es que haya bajado de precio, todo lo contrario, pero por primera vez en más de 10 años, ha descendido el consumo de combustibles. Aunque la mayoría de la gente sigue considerando el vehículo como algo imprescindible (en algunos casos lo es), es bueno ver que se están usando menos los coches, algo que nos beneficia a todos. Es difícil predecir si el descenso en el consumo degenerará en una bajada de precios, pero lo que está claro es que, si sigue subiendo, tendremos que empezar a usar la bicicleta y dejar el coche aparcado en casa. Eso, o emplear algún método de presión social para hacer bajar los precios.
Hemos llegado a un punto en el que no nos podemos permitir ciertos lujos, por lo tanto, nuevas subidas implican descenso de ventas, y generalmente eso conlleva que se rebajen los precios. No es que no haya que hacer nada, pero está claro que más no se nos puede exprimir ya.
Por cierto, los bares siguen llenos.

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