viernes, 7 de noviembre de 2008

Una muerte absurda

Menuda forma de morir que he encontrado en una página, a medio camino entre una leyenda urbana y una escena del Coyote y el Correcaminos.
"Jacques LeFevrier quiso asegurar bien la manera de suicidarse. Se fue a la cima de un acantilado y se ató un nudo alrededor del cuello con una soga. Anudó la otra extremidad de la soga a una roca grande. Bebió veneno y se incendió la ropa. Hasta trató de dispararse en el último momento. Saltó del precipicio y en el mismo momento que caía se disparó. La bala, que no lo tocó, fortuitamente cortó la soga que ataba su cuello. Libre de la amenaza de ahorcarse, cayó al mar. El repentino zambullido en el agua extinguió las llamas y le hizo vomitar el veneno. Un pescador que pasaba por allí lo sacó del agua y lo llevó a un hospital, donde murió... de hipotermia."
Es tan surrealista que hasta podría ser verdad.

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