miércoles, 24 de diciembre de 2008

Por qué viajar al pasado es tan absurdo

Lejos de exponer argumentos físicos que desmontarían (o avalarían, quien sabe) la posibilidad real de viajar atrás en el tiempo (¿tiene sentido la palabra atrás cuando hablamos de tiempo?), prefiero hablar de lo que para mí son los argumentos lógicos, los que me dicta el sentido común y me hacen pensar que viajar al pasado es igual que mi empresa pague las dietas a tiempo, imposible.

En primer lugar, cuando viajas al pasado ¿viajas a un instante en concreto? Quiero decir que, en la mayoría de series y películas, cuando alguien viaja al pasado lo hace a un día concreto, en ocasiones a una hora en concreto pero, ¿hasta qué punto habría que precisar? El tiempo es una unidad de medida continua, eso quiere decir que siempre podemos coger dos instantes de tiempo cualquiera y encontrar uno intermedio. Por ejemplo, entre las 14:00:15 y las 14:00:16, existe las 14:00:15,5 segundos. Y podemos seguir dividiendo hasta el infinito. Entonces, si viajamos al pasado, ¿con qué precisión hay que especificar la hora a la que volvemos? Y lo que es peor, ¿qué le pasará a mi reloj Casio?

Otra cosa que me resulta irresoluble es la duplicidad espacial. A mi lo primero que se me ocurriría si pudiera viajar al pasado sería volver 5 segundos atrás (yo soy así, que le vamos a hacer), pero claro, hace cinco segundos estaría seguramente en el mismo lugar que ahora, y por lo tanto aparecería dentro de mí mismo causando una explosión (creo acabo de descubrir la explicación de la muerte súbita) que lo dejaría todo perdido de sangre y vísceras. Entonces, ¿cómo es posible que pudiera viajar al pasado si mi cuerpo estaba hecho añicos? ¿quién recoge ese estropicio?

Puestos a volver al pasado, mejor hacerlo con unas horas de diferencia, para ahorrarnos las desagradables consecuencias. Podríamos pues viajar 10 horas al pasado y encontrarnos dormidos en nuestra cama. No quiero pensar en el susto que se llevaría nuestro yo del pasado, pero una vez explicado todo y siendo ya amigos, podríamos dividirnos las tareas a realizar al día siguiente. Uno iría a trabajar mientras que el otro se dedicaría a las labores del hogar. Mejor aún, viajamos los dos juntos al pasado y ya seríamos tres, así mientras uno se queda en casa y el otro va al trabajo, yo me iría al cine a ver la última película de los hermanos Cohen. Pero aquí se produce una incongruencia insalvable, ¿cómo mantengo yo con mi sueldo a dos personas más? ¿cómo le explico a mi jefe que necesito que me triplique el sueldo? Siempre puedo matar a mis yos (¿existe esta palabra?) del pasado, pero entonces mis padres nunca se habrían conocido y yo no habría nacido. Creo que me estoy liando.

Esto nos lleva al tema de la alteración del espacio tiempo y la posibilidad de crear un desgarro en el tejido temporal que podría destruir el universo (eso lo dicen para asustarnos). O lo que es lo mismo, si viajas al pasado, no te acuestes con tu abuela o podrías convertirte en tu propio abuelo, que sólo tiene la ventaja de que no se te olvidaría más su cumpleaños.

Si lo analizamos bien, ¿para qué íbamos a querer viajar al pasado? ¿para hacernos ricos con la lotería sabiendo los números que van a salir? Bueno, esa es una buena razón, pero aparte de eso, ¿alguien quiere volver a ver repetidos todos los capítulos de Los Simpson en Antena 3? Para eso no hace falta viajar al pasado.

2 comentarios:

n.vázquez dijo...

Muy bueno nefta. De todas formas,yo creoque las ganas de poder viajar al pasado son directamente proporcionales a la edad que tengas. Y no por vivir más,si no por corregir errores.

Anónimo dijo...

Recuerdo la primera vez que viajé al pasado, fue una tarde de sábado viendo Cine de Barrio y ahí me quedé, dentro del televisor. Nada de esto me hubiese sucedido con una pantalla plana, creo yo.

Sin pies ni cabeza: N.