jueves, 2 de abril de 2009

¿Genética o educación?

Durante mucho tiempo se ha hablado del genoma humano como el factor determinante a la hora de engendrar a un ser humano de una u otra forma. Se buscan las claves escondidas en el ADN que permitan reconfigurar a una persona, modificando las características adecuadas para sanar enfermedades, o corregir algunos "defectos".

La importancia de la genética sigue estando ahí, pero ahora se abren nuevos caminos. Se ha comprobado que algunos seres modifican su configuración genética en determinadas circunstancias, y que dicha modificación se transmite a su descendencia si son fecundados en ese momento. La evolución sigue estando presente, a pesar de nuestro intento de acabar con ella, y puede correr más rápido de lo que pensábamos. Eduard Punset lo explica mucho mejor que yo.

Todo esto me hace pensar sobre un tema sobre el que se ha discutido mucho, la importancia de la educación frente a la genética en la formación de un niño. Cientos de estudios científicos se han encargado de catalogar y explicar el origen de algunas de los mayores problemas sociales como son la violencia o las adicciones, pero ahora no está tan claro que la información contenida en nuestros genes sea tan determinante. Nuestro cerebro se puede configurar, y esa modificación puede transmitirse a través de los genes. No estamos tan marcados por lo que somos al nacer, sino por como aprendemos a avanzar en la vida. Esto explica por qué hijos del mismo matrimonio que se han criado en las mismas circunstancias y con el mismo entorno social son tan diferentes. O hijos de distintos matrimonios con similares circunstancias sociales que difieren totalmente en función de la educación recibida.

Podríamos decir que somos más libres de lo que pensamos (relativamente), que nuestros comportamientos pueden cambiar nuestra forma de ser, que nuestra genética no nos condiciona, y que la educación es un factor clave e importantísimo en la formación de un ser humano. La pelota está de nuevo en nuestro tejado.

3 comentarios:

mortiziia dijo...

Yo siempre he favorecido el empirismo por encima del innatismo. Es innegable que la genética tiene un papel en lo que somos, pero no creo que se pueda comparar en importancia con la educación y el entorno (para las cosas importantes, claro; es decir, no cuento como importante el ser alto o bajo).

Nesta dijo...

@mortiziia, hay cosas importantes que si dependen de la genética, cosas relacionadas con la salud y la capacidad intelectual, pero en general, la educación es lo que nos marcará el resto de nuestra vida.

mortiziia dijo...

Entiendo a lo que te refieres y estoy de acuerdo, yo iba por otro camino. La salud para mí no es lo que eres, y condiciona a muy pocas personas en lo que son a lo largo de su vida, y siempre en casos tirando a extremos. Una enfermedad a los 40 años te limita y te condiciona a partir de entonces, pero no tiene influencia en lo que has llegado a ser; son obstáculos que salen en el camino, pero que no son tú; para mí, un conjunto de síntomas no son tú, mientras que un conjunto de comportamientos que resultan de experiencias sí lo son. Con respecto a la capacidad intelectual, opino lo mismo: casos extremos limitan y condicionan fatalmente lo que puedes llegar a ser, pero el resto puede modelarse dentro de un rango de «normalidad» con la educación. Estoy pensando principalmente en patologías del lenguaje, con un componente genético y un componente cultural, ya que es el campo que más conozco. Hasta en casos de accidentes con daño cerebral en el hemisferio izquierdo se puede llegar a recuperar el habla en el paciente; en niños la recuperación puede ser total, y esto en parte también podría considerarse un caso extremo (aunque por factores externos y no por genética) que puede solucionarse con re-educación especial. Del mismo modo, hay anomalías en la anatomía del aparato fonador (genética) que pueden ser el origen de trastornos del habla, y con una educación especial adecuada pueden salvarse los obstáculos y eliminarse los trastornos.