jueves, 2 de abril de 2009

Salman Rushdie

Ahora mismo están entrevistando en Buenafuente a Salman Rushdie, historiador y escritor británico autor de Los versos satánicos. Este libro publicado en 1988 causó una gran controversia en muchos países islámicos por la crítica que hace del islamismo. En 1989, el ayatolá Ruhollah Jomeiní leyó un edicto religioso en la radio pidiendo su ejecución, por considerar el libro blasfemo contra el Islam. Ofreció una recompensa de 3 millones de dólares por su muerte, por lo que éste tuvo que permanecer escondido durante años. En 1997 se dobló la recompensa, y en 1998 el gobierno iraní renunció a pedir la ejecución, tras un acuerdo con el gobierno británico. A pesar de esto, algunos grupos fundamentalistas consideran que, al no haber sido revocado el edicto por el ayatolá Jomeiní, que fue quien lo emitió, sigue teniendo validez.

Esta historia resulta impactante por haberse producido en nuestra época, hace tan solo unos años. Pero es algo que viene ocurriendo en la mayoría de las religiones durante miles de años. Los mismos que hoy piden respeto para sus creyentes, no han respetado otras creencias y formas de pensar durante mucho tiempo, y aun hoy siguen soltando disparates, intentando imponer su forma de pensar, adoctrinando al pueblo.

No me gustan las religiones porque no me gustan los dogmas de fe. No soporto que me digan como tengo que pensar, qué está bien y qué está mal. A pesar de los miles de años de existencia, los encargados de difundir las distintas religiones no han evolucionado en ese aspecto. La sociedad sin embargo sí lo hace, lentamente, pero lo hace.

La fe en sí misma no tiene nada de malo, pero las instituciones que la representan son organismos caducos, necesitan renovarse; o desaparecer.

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