martes, 5 de mayo de 2009

Demasiada información

"La velocidad de la vida y la cantidad de información disponible están aumentando enormemente, y las personas necesitan -especialmente en relación con las emociones- tener una base en la que sostenerse. La gente necesita relacionarse y comprender qué significan emociones como el miedo, la felicidad, la tristeza respecto a su vida; necesitan comprender qué es la empatía. Son cosas fundamentales, especialmente en un mundo donde existe una red de comunicaciones que permite acceder a cualquier sitio muy rápidamente. En Internet existe una gran cantidad de información que no está digerida. Cuando había tiempo para pensar y reflexionar era distinto, ahora todo llega demasiado deprisa y en grandes cantidades. Hay que ayudar a la gente a entender el valor de las cosas, a saber relacionar esta información con los aspectos fundamentales de la vida y la muerte". (Vía)

Antonio Damasio, jefe de Neurología en la Universidad de Iowa, Estados Unidos.

La saturación de información que se produce a través de Internet es uno de los problemas a los que tendremos que enfrentarnos en un futuro. Cuando la red sea el primer medio de comunicación y la fuente principal de información de la mayoría de los ciudadanos, aprender a filtrar todos esos datos será fundamental. Se ha pasado en poco tiempo de un control excesivo en la información que emiten los medios, a una total libertad para publicar cualquier dato sobre cualquier tema en cualquier lugar del mundo.

Editado: Suscribo totalmente el comentario de Janton.

7 comentarios:

Janton dijo...

Ésta es una reflexión que he leido ya en varios lugares y que me hago yo también a menudo. El volumen de información que manejamos hoy día cotidianamente es exponencialmente superior a la que manejaban nuestros padres, y mientras más atrás en el tiempo inmensamente mayor la diferencia.

Un ejemplo curioso es el de la batalla de Lepanto: La Armada partió de Barcelona en primavera, dio la batalla a finales de verano, y los correos dando razón del resultado llegaron a la corte toledana en Septiembre, seis meses después de haber partido los barcos... Hoy en día a buenas vamos a aguantar seis meses sin noticias, acostumbrados a tener en tiempo real toda la información (e imágenes, otra gran diferencia) de absolutamente cualquier cosa que suceda en el mundo, desde un terremoto en la más remota isla del Pacífico hasta unos disturbios populares en Katmandú...

Pero es que incluso en la vida cotidiana, el nivel de información considerado aceptable y normal ha dado un salto espectacular. Cuando mi madre y mi tía se vinieron a Barcelona casi nunca llamaban por teléfono, que era caro, y no lo había en casa. Escribían cartas contando cómo les iba, una cada dos o tres semanas, tampoco más. Y se consideraba aceptable y normal estar todo ese tiempo sin tener noticia alguna de un familiar desplazado. Ya ni te cuento los que emigraban al extranjero, que con suerte volvían de visita a los diez años... Hoy tenemos a todo el mundo localizado en todo momento y hablamos diez veces al día con él por móvil, tanto si está en la misma ciudad como a mil kilómetros de distancia...

Hoy, al cabo de un día cualquiera, vamos a la cama habiendo recibido muchísima más información de todo tipo que cualquiera de nuestros antepasados en el más extraño de sus días. Pero nuestro cerebro no ha evolucionado al mismo ritmo que las telecomunicaciones. Yo también creo que cada vez es más difícil discernir lo importante de lo secuendario, y más aún, cada vez cuesta más sacar las necesarias conclusiones de la información recibida, que la mayoría de gente almacena sin más, sin que le sirva absolutamente de nada...

Maybellene dijo...

Totalmente de acuerdo, no sé si a ti te ocurre lo mismo pero a mí cualquier cosa que me pasa ya sea de tipo personal, laboral, dudas sobre algo... acudo a Internet, y a veces piendso que doy veracidad a cosas que no tienen por qué tenerla.

Y es algo que es muy difícil de controlar, y como todo, existen sus ventajas y también sus inconvenientes.

Nesta dijo...

@Janton, totalmente de acuerdo.

@Maybellene, me pasa exactamente igual, cualquier información de cualquier tipo (mapas, horarios, recetas, tutoriales, etc), la busco en internet.

Aloisius dijo...

Yo sólo quería comentar un caso particular de lo que cuenta Janton.

Un tio de mi abuela se fue de donde vivía (Zamora) a Madrid, meses antes de que estallara la guerra civil. Al cabo de un tiempo dejaron de recibir cartas suyas en Zamora, y sólo tuvieron confirmación de que había muerto hasta más de un año después. Así de rápido iban las noticias. Y esto era antesdeayer, como quien dice...

Yo prefiero exceso que falta de información, creo que cada uno crea su filtro personal de lo que quiere oir (o leer) y lo que no, autorracionandose la información al gusto.

Nesta dijo...

@Aloisius, yo también prefiero el exceso, al menos así tienes elección.

antonio dijo...

El exceso de ruido hace que el sonido no se perciba. Los filtros adecuados facilitarian la tomas de decisiones generalizada,pero igual esto no es comercial....

Introspectre dijo...

Nicholas Carr (¿os suena lo de "Does IT matter?") escribió un interesante artículo que os recomiendo: Is Google making us stupid?