domingo, 12 de julio de 2009

Tómese un padre nuestro cada 8 horas

Un cura va al médico con un fuerte dolor de cabeza que le dura ya varios días. El médico le realiza diversos exámenes y acaba haciéndole un escáner del cerebro. Al cabo de los días el cura vuelve al médico y este le dice que pase y se siente.

- Padre, tiene usted un tumor cerebral. Es un tumor maligno.
- ¿Es grave?
- Si no se lo extraen podría morir.
- Entonces, ¿tengo que operarme?
- Padre, yo no soy católico practicante, pero tengo mi fe. No querría para nada contravenir la voluntad de Dios extirpándole ese tumor. Si la voluntad de nuestro señor es que muera, debe ser así. Los caminos del señor son inescrutables.
- Pero... ¿qué está diciendo? No puede dejar que muera, eso no es cristiano.
- No se preocupe padre, si tiene usted fe, se salvará. De cualquier manera irá usted a un mundo mejor, al paraíso celestial.
- ¡Qué paraíso ni que leches! ¡Yo quiero vivir!
- Pero padre, usted sabe que la vida que le espera es mejor que esta. La existencia corpórea no es más que el preámbulo a la eternidad.
- ¡Y un cuerno! Usted me opera o le denuncio. Lo de la eternidad no se lo cree ni el Papa.
- Lo siento padre, pero mi libertad religiosa me ampara para objetar de operarle. Es mi decisión y debe usted respetarla.

El cura está muy nervioso y no para de sudar.

- Mire doctor, le propongo un trato. Yo tengo mano en ciertas asociaciones, su carrera podría dispararse. O tal vez quiera dinero. ¿Es eso? Mi parroquia es tremendamente rica, ni se imagina el dinero que recaudamos en donativos. También puedo conseguirle mujeres si es lo que desea, ¿hombres? ¿tal vez niños?
- No siga padre. Está usted asustándome.
- ¿A quién pretende engañar? En todas partes se mueven los hilos en la trastienda. ¿Quiere usted hacerme creer que nunca ha conseguido nada de manera poco lícita?
- Yo soy un hombre íntegro.
- ¡Déjese de cuentos! ¿Cuánto quiere? Ponga una cifra en este papel y se la consigo. Sea cual sea. ¡No sabe usted con quien está hablando!
- Ya me voy haciendo una idea. Tranquilícese padre, no tiene usted ningún tumor. Sus dolores de cabeza no son más que una simple cefalea. Tómese estos analgésicos y se le pasarán.

Ya se sabe, nunca digas de este agua no beberé, ni este cura no es mi padre.


Este relato es una historia ficticia. Cualquier coincidencia con la realidad es pura casualidad.

2 comentarios:

El pinto dijo...

Certero el comentario, aunque está claro qeu no es real.Ahora lo bueno para mi y el resto que se joda, principio muy católico.
Permiteme la referencia tratada en mi blog.
http://el-pinto.blogspot.com/2009/07/la-ciencia-gran-drama-de-la-iglesia.html
Saludos

Alury dijo...

Como el párroco de mi barrio. Va de humilde y de buena persona... es el mayor criticón de la historia, un gay reprimido y, encima, de humilde no tiene nada!!!! Lo han visto muchas veces en el Corte Inglés marcándose unas buenas compras...

Lo del voto de humildad sé que no lo cumple. Lo de la castidad... ¡quién sabe!