lunes, 24 de agosto de 2009

La broma del GPS

Este verano he estado de vacaciones en Almería, concretamente en Almerimar, una playa de El Ejido. Para moverme por la ciudad, como iba con mi coche, he usado bastante el GPS. Es muy cómodo seguir las instrucciones de una máquina y poder conducir relajado, sin el miedo a perderte o saltarte una salida en la autovía.

Cuando llevo unos días en una ciudad suelo orientarme bien, pero al principio me cuesta bastante encontrar los sitios que busco, y tener un aparato que te guía todo el camino hasta el punto exacto que tú quieres es muy útil. Pero cuando no tienes ni idea de donde estás y tienes que confiar ciegamente en las indicaciones del GPS, puede pasar cualquier cosa.

El conjunto de invernaderos de El Ejido es la única construcción humana visible desde el espacio, cuando vas por la carretera rodeado de kilómetros y kilómetros de plástico blanco te haces una idea de por qué. La superficie ocupada por estos monstruos de plástico es tal, que se han ido haciendo carreteras que los atraviesan para evitar dar enormes rodeos. Esas carreteras son bastante estrechas, sin arcenes y de doble sentido. Son rectas muy largas en las que solo puedes ver paredes blancas a los 2 lados.

Estando en Roquetas de Mar, para volver al apartamento en el que estábamos alojados, encendí el GPS y comencé a seguir las indicaciones. Como había seleccionado automáticamente la ruta más rápida, pensé que me iba a llevar por la autovía (lo que había hecho en el camino de ida), pero curiosamente, acabé atravesando varios kilómetros de invernaderos de noche, por una carretera de doble sentido por la que no dejaban de pasar negros en bicicleta sin ningún tipo de luz o material reflectante (sé que los blancos tampoco brillamos en la oscuridad, pero es que algunos parecía que iban de camuflaje, incluso con ropa oscura). Al final, por miedo a atropellar a alguien acabé reduciendo la velocidad bastante, tanto que la ruta más rápida dejó de serlo.

A partir de ese momento, para moverme por la provincia, procuraba salir primero a la autovía para que el GPS calculara desde allí la mejor ruta. Y es que por muy avanzada que esté la tecnología, hay algo que las máquinas no pueden suplantar (de momento), el sentido común.

3 comentarios:

Alury dijo...

jajjajajajaj... Pobrecillo!!!! XD

Javi dijo...

A los navegadores hay que hacerle nel caso justo. Te dan muchas sorpresas no demasiado agradables.

Janton dijo...

El GPS del coche de un buen amigo se empeña en creer que la calle donde tiene mi amigo el parking va en dirección contraria a como realmente va, y cuando lo saca no para de repetir histéricamente ¡¡Dirección contraria, cambie de sentido!!

Era tan irritante que el jodido aparato se volviera loco cada vez que salía a la calle que ahora solo lo enciende cuando ya está rumbo al lugar hacia el que va, a ser posible en autopista o autovía que es donde menos les cuesta orientarse.