jueves, 17 de septiembre de 2009

El puto amo

Ser muy bueno en algo no significa que puedas enseñarlo. La capacidad de transmitir información y conocimientos no está ligada a la capacidad de compresión de los mismos. Hay personas que son muy válidas para realizar un trabajo complejo, pero son incapaces de enseñar a otros lo que saben hacer. Las facultades están llenas de profesores que saben mucho pero que no enseñan nada. Y luego están los profesores como Jesús Aguilar.

Jesús Aguilar es actualmente profesor en la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla, pero hace años daba clases en la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Informática de Sevilla, y yo tuve la mala suerte de encontrármelo. No pongo en duda su capacidad como ingeniero, el premio a la mejor tesis doctoral en inteligencia artificial no lo regalan en una tómbola, pero para enseñar a programar hace falta algo más que eso.

Un profesor que se vanagloria de terminar el temario antes de que acabe el curso, pero que tiene una clase en la que más de la mitad de la gente no se entera de nada, y el resto son casi todos repetidores que ya saben de que va la cosa, no es lo mejor para empezar la facultad. Tampoco ayuda ser un prepotente y tratar de forma condescendiente, y casi reírse en la cara de alguien que le plantea una duda, como si no entender los fundamentos de la programación a la primera fuera cosa de subnormales.

Programar no es tan complicado. La física cuántica sí lo es. Pero con un poco de esfuerzo la mayoría de la gente puede aprender lo que es un bucle, una estructura selectiva, una estructura iterativa e incluso un puntero. Yo aprendí a programar en la biblioteca de la facultad, y al año siguiente descubrí que había otros profesores mejores cuyas clases estaban vacías porque iban a un ritmo más lento, un ritmo que te permitía aprender, pero con el que no podías después presumir ante tus colegas de ser el más guay.

A pesar de todas las dificultades, acabé aprobando una asignatura que para la mayoría de la gente era de lo más complicado de la carrera, pero que no era tan difícil como le gustaba pintarla a algunos profesores. Supongo que así se sentían mejor, intentando demostrar lo súper inteligentes que eran por comprender cosas que a los demás nos sonaban a chino. La pena de todo esto es que no es un caso aislado, y la mayoría hemos tenido a lo largo de nuestras vidas a más de un profesor que no sabe enseñar, lo cual lo convierte en un inútil funcional, pues es la labor por la que le pagan.

Me he quedado a gusto.

11 comentarios:

mortiziia dijo...

Muy, muy, muy bien dicho. Parece que las facultades de ingeniería están plagadas de «profesores» así.

Jose Francisco dijo...

Buenos días, a mi me paso con el latín de 2º Bup. Tuve a un profesor que daba la clase como si estuviéramos en un Foro Romano discutiendo y filosofando sobre el por qué de las cosas. Yo no me enteraba de nada. Hasta que repetí en otro instituto y encontré a un docente capaz de transmitir paso por paso los entresijos de nuestra lengua materna. También es verdad que aquí eramos un grupo más reducido y estaba llena de chavalas de buen ver. A todo hay que buscarle su aliciente. Je, je, je.
Saludos y a seguir escribiendo.

n.vázquez dijo...

Todos hemos tenido que soportar a analfabetos funcionales o cretinos en nuestros estudios. Ahora, que yo me hubiera quedado más a gusto rematando el artículo con: "el tío es un gilipollas" (usando un eufemismo).

Janton dijo...

No tendría suficiente tiempo para escribir un artículo sobre todos y cada uno de los inútiles que pueblan la Facultad de Derecho.

Sesudísimos catedráticos que fuera de la Facultad son analfabetos funcionales, que anidan allí porque no valen para otra cosa que para intimidar a los alumnos pardillos con su prosopopeya vacía y sus palabras huecas. Gente que enseña lo que nunca ha ejercido, que elabora complicadísimas teorías alejadas de la realidad, que solo sirven (supongo que ya es mucho) para aprobar ese año la asignatura, y olvidarlas después.

Ufff... Yo también me he quedado a gusto...

Todd dijo...

Tuve un Maestro así, pero no lo hacía por querer, él sabía muchísimo pero en vez de enseñar sólo nos dejaba asombrados, trataba de que aprendieramos pero nos costaba entenderle, muchísimos le reprobaron aunque de alguna manera en recuperación la sacamos.

Banyuken.es dijo...

Yo estuve un par de semanas con él en clase y tuve que dejarlo porque me salió un curro por las tardes, así que me pasé al grupo de mañana. No tengo la misma imagen de él que tú, ni mucho menos. Sólo fueron dos semanas, eso sí.

Nesta dijo...

@Banyuken, yo le he visto dejar en ridículo a un chico porque no se enteraba de una cosa, me parecía muy prepotente, y yo que no tenía en ese momento ni idea de programación, no me enteraba de nada. Supongo que para alguien con conocimientos previos sería mejor profesor que otros, aunque se supone que la asignatura que daba era Introducción a la Programación 1.

Irune dijo...

Hay decenas de profesores así.
Yo tenía una profesora de ingles que era peor todavía, porque ni sabía enseñar ingles ni sabía casi hablarlo! me parecia increible, aunque luego para compensarlo te aprovaba; claro, asi no se quejaba nadie!

Nesta dijo...

@Irune, yo tenía una profesora igual pero de lengua. Un día perdió unos exámenes y nos dijo que habíamos aprobado todos...

Irune dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Irune dijo...

Como decía una profesora de lenguaje que tuve (al mencionar a la tuya lo he recordado): Los mejores no son los que presumen de tener títulos o carreras, sino los que lo demuestran; y ella lo demostraba cada día. Aquella si que era una buena profesora.

En cambio tuve otra (la sustituta de la anterior) que se pasaba las clases diciendo que había hecho filología inglesa e hispánica; y luego resultaba que no sabía cosas básicas que nos pretendía enseñar. Esta también aprobaba a los inútiles.

Cuando se fue de la UNI nos enteramos que solo había hecho filología inglesa, y que podía dar lenguaje, por la escasez de licenciados en la hispánica.

Una vergüenza que gente así se dedique a la enseñanza.