viernes, 18 de septiembre de 2009

Portadores de genes

cromosomaDesde que empecé a leer libros de divulgación científica, hay una pregunta que casi todos se hacen y de momento nadie puede responder exactamente, ¿cómo surge la vida? No ya como surgió la vida que conocemos (que también), sino qué es lo que diferencia a un conjunto de átomos en una piedra, de otro conjunto de átomos en una ardilla.

A nivel molecular, no hay diferencia entre los átomos de una puerta y los de nuestro vecino de enfrente (en ocasiones tampoco hay diferencias a otros niveles). ¿Cómo podemos pasar entonces de un conjunto de átomos inerte a un ser con vida?

De momento el secreto de la vida sigue siendo un misterio, así como el envejecimiento de las células, que aunque comprendamos por qué se produce, no conseguimos evitar. Si somos un conjunto de átomos ordenados de una forma peculiar, ¿por qué morimos?

No es que piense que deberíamos ser inmortales, ya publiqué en una ocasión un fragmento de un ensayo de Isaac Asimov hablando sobre la necesidad de morir. Pero hay algo que me fascina en los seres vivos, y es que somos al mismo tiempo mortales e inmortales. Como seres pensantes con conciencia de su existencia, somos mortales. Pero genéticamente, somos inmortales (mientras dure la descendencia), pues nuestros genes se transmiten de generación en generación eternamente. Tenemos genes que ya estaban en el cuerpo de nuestros ancestros, y que sobrevivirán a nuestra existencia; somos el recipiente de la vida. Al menos hasta que podamos juntar un grupo de partículas y dotarlas de vida, si es que alguna vez eso es posible.

1 comentario:

Todd dijo...

"A nivel molecular, no hay diferencia entre los átomos de una puerta y los de nuestro vecino de enfrente (en ocasiones tampoco hay diferencias a otros niveles.)"

:D