viernes, 27 de noviembre de 2009

Si se hace con clase, no es robar

Hoy os voy a contar una historia. Una historia de la vida real, una historia de la cual no encuentro información en Internet, y que llegó a mí a través de un compañero el otro día, mientras comíamos en un gimnasio.

Algunos, los más viejos del lugar, recordaréis la primera época de los móviles, también conocida como La Era Prepago. En aquellos tiempos, cuando comprabas un móvil de tarjeta, por unos 20 euros te podías llevar un teléfono y unos 100 euros de saldo para realizar llamadas. Eran tiempos sencillos, eran tiempos mejores.

La buena intención de las compañías de telefonía móvil fue vista por una persona como una oportunidad de negocio. Pensando como transformar los 100 euros de saldo en dinero (unos 80 euros si descontamos el precio del teléfono), se le ocurrió contratar una línea 902, de las que ganas dinero cuando te llaman. Compró un aparato que realizaba llamadas automáticamente, y agotaba el saldo de todas las tarjetas llamando a su línea 902. De esta forma, transformaba un buen porcentaje del saldo en llamadas, en dinero para su bolsillo. Tanto, que llegó a ganar unos 1000 millones de pesetas, y el juicio por una demanda interpuesta por Telefónica por estafa.

Ganó el juicio porque realmente no había ninguna estafa. Compraba los teléfonos de forma legal, montó una linea 902 de forma legal y llamaba desde sus números de teléfono de forma legal. Pero lo mejor de todo es que esta persona utilizó para ganar este dinero todas las infraestructuras de la propia Telefónica. Por un lado obtenía el saldo gratis de las ofertas de móviles, y por el otro conseguía generar beneficios gracias a las líneas 902 de la misma compañía.

La idea de este hombre debería estudiarse en muchas facultades del mundo. Yo he buscado un rato por Internet y no he encontrado nada (si alguien encuentra algo que me deje un comentario y actualizo la entrada), así que dejo este post como recuerdo/homenaje a su persona.

jueves, 26 de noviembre de 2009

El efecto 10000

Por si nadie se ha percatado aun, quiero avisar desde aquí a todos los informáticos del mundo. Preparaos para el efecto 10000.

Sé que todavía quedan miles de años, y que lo iremos dejando para más adelante. Sé que llegará el año 9999 y tendremos que modificar todos los programas informáticos del mundo (que en esa fecha serán los que controlen el mundo) en menos de un año, para que puedan almacenar fechas con años de 5 cifras. También sé que ninguno de nosotros verá ese momento con sus propios ojos.

Pero algún día, dentro de miles de años, alguien hará una búsqueda en Google sobre el efecto 10000, y aparecerá este blog como el resultado más antiguo, y yo me convertiré en un visionario del que hablarán los libros de historia, si es que existen todavía los libros... o la historia.

martes, 24 de noviembre de 2009

Si la cosa funciona

Woody Allen lo ha vuelto a hacer. Hacía tiempo que no salía tan satisfecho de ver una película en el cine.

Desde el primer minuto me enganchó el personaje principal, su forma de ver la vida, su humor sarcástico, su pesimismo realista. Pura genialidad, una de sus mejores películas, que tratándose de Woody Allen, es mucho decir.

Me encanta sentarme en la butaca del cine y ver que hay otras personas en el mundo que piensan como yo, que ven el mundo desde mi misma óptica. No es que no me guste la gente que no piensa como yo, me encanta conocer gente con distinta forma de ser, pero no suelo encontrar a muchas personas con la misma forma de ver la vida que yo.

El argumento de la película es lo de menos. Un físico lo suficientemente bueno para ser considerado un genio entre sus amigos y vecinos, pero no lo bastante como para ser reconocido por la comunidad científica, cuya relación con una mujer brillante no funciona, y que acaba encontrando la compañía ideal en una joven poco instruida (o como él la llama, un gusano), que acaba encajando mejor en su vida que cualquier otra persona. Una excusa como cualquier otra para hablar de relaciones humanas como solo el gran genio neoyorquino sabe.

Si os gusta Woody Allen, ya estáis tardando en verla, y si no os gusta, ¡golpe de remo!

lunes, 23 de noviembre de 2009

Get Your Way

Acabo de ver a Jamie Cullum en el hormiguero y me he acordado de esta canción:



¡Me encanta!

martes, 17 de noviembre de 2009

martes, 10 de noviembre de 2009

Mandos a distancia

A pesar de los cambios que se han producido en los últimos años dentro del mundo de los televisores, sigue habiendo un gran olvidado para la mayoría de los fabricantes, el mando a distancia.

La mayoría de mandos a distancia son demasiado grandes y feos, están mal diseñados, con botones poco claros que se podrían sustituir con un buen menú, y de mala calidad. Últimamente algunos fabricantes han sacado al mercado mandos a distancia con un diseño más trabajado (no digo que sean bonitos) y mayor funcionalidad. Todo eso está muy bien, pero hay una cosa en la que la mayoría de los mandos sigue fallando, y es algo que no cuesta dinero.

Teniendo en cuenta que actualmente todos los televisores tienen más de 10 canales, el gran caballo de batalla de los mandos a distancia es el método para sintonizar directamente un canal de más de una cifra. La mayoría de los fabricantes optan por dos métodos, ninguno de los cuales me convence.

Están los que automáticamente, al pulsar un número, habilitan la posibilidad de pulsar otro durante un corto periodo, para seleccionar un canal de más de una cifra. Si no pulsamos nada, al pasar el periodo establecido, se sintoniza el canal de una cifra. Este mando es muy lento si estás haciendo zapping, obligándote a ver varios segundos de cada cadena cuando, si eres un teleadicto, te sobra con una centésima de segundo para saber que en Telecinco están echando morralla (en realidad para eso no hace falta ni siquiera sintonizarla).

El otro método más usado es el de una tecla específica para introducir dos cifras. Una tecla con un símbolo mítico, "_ /_ _", que suele ser complicado de usar sin mirar el mando, que es como la mayoría de la gente cambia de canal, ya que no se usa normalmente (con nueve canales ya tenemos suficiente telebasura).

Pero existe un tercer método, una idea genial, sencilla, y sobre todo, gratis. Un método que todos los fabricantes deberían adoptar por norma, como un estándar. El método es una variación del primero. Cuando pulsamos un número, automáticamente el televisor sintoniza el canal almacenado en la tecla correspondiente, pero además, se habilita la posibilidad de introducir un segundo número para sintonizar el canal de dos cifras. Este método solo lo he visto en un televisor, no recuerdo cual, creo que en un hotel.

Señores fabricantes de televisores, no les cuesta nada, hágannos ese favor.

Mandos alternativos:


Mando modelo exclusivo para España.


Mando para indecisos.


Mando optimizador de la programación.

lunes, 9 de noviembre de 2009

El mapa del tiempo

Los mapas del tiempo son cada vez más confusos.



En este por ejemplo, no podemos saber que tiempo hará en Málaga o en Zamora. Pero el otro día vi un bastante peor. En total habría unos diez símbolos para toda España. Yo me he adelantado a los meteorólogos y aquí os traigo el mapa del tiempo del futuro.

sábado, 7 de noviembre de 2009

martes, 3 de noviembre de 2009

Firma deforme (o forma de firma)

Acabo de firmar más de 1500 folios; todo el expediente de regulación de empleo temporal de mi empresa, por quintuplicado. Al final de la maratoniana sesión, la mano me sudaba y la muñeca me dolía. A ver como explico yo eso sin que suene mal.

Cuando tienes que firmar tantas veces acaba sucediendo algo inevitable, tu firma se va deformando poco a poco, acortándose conforme avanzan las páginas, hasta convertirse en un garabato que te lleva solo la mitad de tiempo hacer. Si para estas cosas revisan las firmas una por una, seguro que no lo aprueban, porque las primeras no se parecen en nada a las últimas.

Ahora lo tiene que revisar la autoridad laboral, y si lo aprueba y los plazos no se dilatan, a partir del 1 de diciembre comenzará la reducción de jornada, que todavía no estoy seguro de si me va a afectar o no. En principio estamos todos dentro del mismo saco. Ya veremos que pasa.

De regalo os dejo con una frase increíble, que un antiguo jefe de un compañero le dijo hace años. "Mercenarios siempre, putas solo cuando haga falta". Ahí queda eso.

lunes, 2 de noviembre de 2009

El origen pagano de la Navidad

En más de una ocasión, cuando he comentado mi opinión sobre la (no) existencia de un dios, y sobre la religión, alguien me ha contestado con el típico argumento de, "si no crees en Dios, ¿por qué celebras la Navidad?". Sin entrar a valorar en los motivos personales que pueda tener para celebrar una fiesta, y considerando una discriminación que un cristiano tuviera más días festivos al año que un ateo, hay un tercer motivo que hace de las Navidades una fiesta mucho más universal que la celebración del nacimiento de Jesucristo.

En primer lugar, la fecha del nacimiento de Jesucristo genera dudas incluso entre algunos cristianos (en concreto, los Testigos de Jehová), que consideran poco probable que el 25 de diciembre en Belén, los pastores pasearan por la noche al aire libre con sus rebaños, según el Evangelio de Lucas 2:8-12. En esa época, el frío, la lluvia y la nieve estarían presentes en esa zona del mapa, por lo que resulta poco creíble que los pastores pasearan de noche.

Este argumento se puede rebatir fácilmente, pero al no indicar la Biblia una fecha para el nacimiento de Jesucristo, y existiendo anteriormente fiestas paganas celebradas en esas fechas, parece más realista pensar que los cristianos adaptaron sus celebraciones para aprovechar otras anteriores ya establecidas entre el pueblo.

El 25 de diciembre celebraban los romanos la fiesta del Nacimiento del Sol Invicto, asociada al nacimiento de Apolo, y considerado como el día del solsticio de invierno. Cuando Julio César introdujo su calendario, el 25 de diciembre pasó a estar situado entre el 21 y el 22 de diciembre del calendario gregoriano. De ahí que los cristianos tomaran el día 25 como día del nacimiento de Jesucristo.

Durante una semana, también en esas fechas, los romanos celebraban el festival llamado Saturnalia, en honor a Saturno. Durante su celebración, se posponían negocios y guerras, se intercambiaban regalos, y se liberaba temporalmente a los esclavos, costumbres que se asemejan con las actuales tradiciones navideñas.

El 26 de diciembre, los germanos y escandinavos celebraban el nacimiento de Frey, dios nórdico del sol naciente. Adornaban un árbol de hoja perenne que representaba el Yggdrasil o árbol del universo, costumbre que se transformó en el actual árbol de Navidad.

Los aztecas celebraban del 7 al 26 de diciembre el advenimiento de Huitzilopochtli, dios del sol. Los primeros evangelizadores fueron poco a poco sustituyendo a los personajes originales por personajes del cristianismo, para darle un carácter cristiano a la celebración.

En general, las celebraciones llevadas a cabo en estas fechas estaban muy relacionadas con el sol, ya que coincidían con el solsticio de invierno. En el hemisferio norte, al ser el día más corto del año, se consideraba que los días iban creciendo (se hacían más largos) conforme crecía el dios del sol. En el hemisferio sur, al ser el día más largo, el dios del sol alcanzaba su mayor poder.

Así que ya sabéis, yo en esas fechas no celebro el nacimiento de Jesucristo, sino el nacimiento del dios del sol, mi único y verdadero dios

Fuentes: 1 y 2.