Atención, el siguiente relato está plagado de spoilers y cosas desagradables, si no quieres saber de que va la cosa o acabas de comer, no sigas leyendo.Cuando crees que ya lo has visto todo por televisión, pones Cuatro un lunes a las doce de la noche y compruebas una vez más que la realidad siempre supera a la ficción.
Escuela de vírgenes es un documental (dentro de la serie
Gente Extraordinaria, junto con otros grandes documentales como "
Esposas travestis y hombres con pechos") sobre James Reilly,
un joven de 26 años virgen que decide acudir a un curso en una escuela de Amsterdam para perder la virginidad.
James es el típico joven introvertido con cara de pardillo, con grandes complejos que han ido creciendo desde que era pequeño y sus compañeros de colegio se reían de él. Debido a su carácter,
nunca ha tenido una relación afectiva con una chica, y no sé muy bien como, se le ocurre que la mejor solución es acudir a una escuela para vírgenes a desnudarse, y
dejar que una mujer de cincuenta y muchos (cincuenta y todos diría yo)
le toquetee delante de las cámaras.
La directora del centro (una mujer de unos 60 años) recibe a James y le hace una serie de preguntas para ver el grado de inadaptación social. Una vez estudiado el caso, comienza el ritual de iniciación, en el que otra mujer que ronda los 60 comienza a abrazarle y acariciarle el pelo. La situación se va degradando cada vez más, hasta llegar un momento en el que ella le pide que se quite la ropa que él quiera. James comienza a desnudarse, se quita la camiseta, se quita los pantalones, se quita los calzoncillos, se quita un segundo par de calzoncillos (¿?) y
se queda como su madre lo trajo al mundo delante de una mujer que podría ser su progenitora. Entonces se tumban y comienzan a acariciarse mutuamente.
Llegado este momento se produce una lucha interna en mi interior, mi parte morbosa contra mi sistema digestivo que está a punto de devolver. Al final gana el morbo y la curiosidad de saber como acaba esto.
Después de unas semanas de toqueteos varios, abrazos, y una clase de anatomía femenina en la que la profesora le describe muy
gráficamente las peculiaridades de sus partes íntimas, James ya está preparado para perder su virginidad. Entonces entra en acción otra señora, una mujer madura de unos 50 años que será la que se lo cepille, si él quiere.
Quedan en dos ocasiones, en la primera solo se masturban mutuamente (¿he dicho
solo?), y en la segunda ya se produce el ansiado coito.
James ha dejado de ser virgen y se congratula de ello ante las cámaras. A partir de ahora ya nada será igual, podrá tener todo el sexo con ancianas que desee, ahora es un mito sexual, el hombre que perdió la virginidad a los 26 años con una señora de 50 delante de las cámaras.
Las 3 señoras de esta escuela viven de esto, por lo tanto es de suponer que James pagó una suma de dinero por sus servicios. Entonces yo me pregunto, ¿era necesario salir en televisión mientras te vas de putas? Básicamente, pagas a tres mujeres para acabar acostándote con una de ellas,
el oficio más antiguo del mundo disfrazado de obra de caridad (por las declaraciones de ellas contando lo bonito que es ayudar a los demás).
De nuevo la realidad nos golpea, dejando en pañales al mejor guión de Almodóvar. Y no puedo dejar de sorprenderme de que exista, por un lado una escuela para vírgenes, y por otro, alguien dispuesto a ir a ella y que lo graben para la televisión. Será que me estoy haciendo viejo.