jueves, 21 de enero de 2010

20 céntimos

Con 20 céntimos puedes comprar un paquete de pipas o el alma de una persona. El alma no tiene un precio establecido, ni ningún criterio para hacerlo. Cada uno vende su alma por el precio que quiere, o la cambia por algo, un objeto o un favor. Y no hay que vendérsela al diablo, eso ya está anticuado, ahora las almas las compra cualquiera, un empresario, una revista o un programa de televisión.

Ahora, si vendes tu alma, ya no tendrás que pasar la eternidad en el infierno, porque vender el alma es tan solo una transacción económica, desprovista de moralidad. Vender el alma se ha convertido en algo común, sin parafernalias diabólicas ni apariciones. Y el infierno ha comenzado a congelarse.

9 comentarios:

Elrohir dijo...

Si continuara la historia, el infierno congelado sería visto como "nuevas oportunidades de suelo" y comenzaría la recalificación.
Entonces alguien montaría un "bar de azufre", asegurando que es una tradición de los ingígenas locales y que le da mil vueltas a los bares de oxígeno. El infierno se convertiría en un barrio chic y el metro^2 se pondría por las nubes.
Entonces las almas vendidas acabarían donde siempre. Porque por mucho que avanzamos seguimos siendo en el fondo igual de patéticos.

Nesta dijo...

Yo por si acaso voy a ir comprando mi parcelita infernal...

Maybellene dijo...

Por la mayoría de "almas" no daría ni un duro, no lo valen, y así va el tema.

Nesta dijo...

@Maybellene, etonces me pasé, 20 céntimos son más que un duro ;)

Nat dijo...

Chile, mi país, acaba de venderle el alma a un empresario que nos "gobernará" durante los próximos cuatro años...
He llegado acá por el blog de Miri, y me ha gustado mucho!
Saludos

Bérnicus dijo...

No estoy de acuerdo, Nesta, el infierno no se está congelando, el infierno está donde siempre ha estado: aquí mismo, a unas cuantas estaciones de metro. Tiene muchos nombres, claro, Porta, Nou Barris, las Barranquillas, la Palanca, las Tres Mil, da igual, es todo uno y lo mismo.

En lo que sí tienes razón es en lo poco que vale un alma, y no digamos un cuerpo. Hará ya casi cincuenta años que el periodista Paco Candel, cronista de la marginalidad barcelonesa, ya fallecido, escribió su magistral "treinta mil pesetas por un hombre" y desde entonces estas cosas, como los salarios, solo han hecho que inflaccionar...

Nesta dijo...

@Nat, me alegro que te haya gustado, gracias por la visita :)

@Bérnicus, me refería al otro infierno, al que se supone está bajo tierra surcado por ríos de lava, precisamente por lo que dices. Incluso vendiendo el cuerpo puedes conservar el alma.

antonio dijo...

¿Y que ocurre cuando por quitarte te quitan hasta la libertad para decidir si ir alli de cabeza o no ? me refiero a los 15 niños raptados en Puerto Principe aprovechando el terremoto. Si antes estaban en el infierno, ahora estarán en la excelencia infernal, ¿no?
¡Madrecita, que me dejen como estoy!

Alury dijo...

La gente por un minuto de gloria hace de todo... Yo por eso ya ni veo la televisión, ni me creo nada de las revistas, ni periódicos. Los políticos no luchan por el bienestar, lucha por no dejar de ganar el dineral que se embolsan.

Yo me estoy creando mi mundo paralelo...