martes, 2 de febrero de 2010

Decisión

Un hotel de Londres. El físico Richard Glauber espera en su habitación a que empiece la convención en la que explicará su gran descubrimiento. Richard ha encontrado la forma de salvar la vida a más de mil millones de personas que morirán de hambre en el próximo año. Un método para acelerar el crecimiento de las plantas, de forma que se pueda multiplicar por diez la producción mundial de cualquier verdura, fruta u hortaliza en tan solo unos días. Durante la convención explicará el fundamento de su descubrimiento y detallará los estudios llevados a cabo.

Dos horas antes del gran momento decide tumbarse y descansar un poco. Cuando abre los ojos se encuentra atado de pies y manos y amordazado. Está tumbado en una cama, pero no es la de su habitación, ni siquiera está en el hotel. Se encuentra en un cuarto sin ventanas, con tan solo una cama, una silla, un escritorio y la puerta. Dos hombres armados están de pie junto a ella, hablando. Cuando ven que se ha despertado se acercan a él y le quitan la mordaza de la boca. Uno de ellos comienza a hablar mientras el otro vuelve a la puerta para vigilar.

- Buenas tardes señor Glauber. Sentimos la forma en la que le hemos traído, pero no nos quedaba otro remedio.
- ¿Quiénes son ustedes? ¿Qué quieren de mí?
- No importa quienes seamos, lo que importa es por qué está usted aquí.
- ¿Por qué estoy en esta habitación? Díganmelo ustedes que me han raptado.
- No en la habitación, sino en el hotel. Usted ha hecho un gran descubrimiento, algo que según su criterio es bueno para la humanidad, y pretende revelarlo al mundo.
- Según mi criterio y el de cualquier persona con dos dedos de frente. Voy a salvar la vida a mil millones de personas.
- Muy noble por su parte. No dudamos de su buena intención, pero, ¿se ha parado a pensar en las consecuencias que tendría?
- ¿Acaso hay algo peor que la muerte de millones de personas?
- La muerte es solo una circunstancia. ¿Es mejor vivir en condiciones infrahumanas o estar muerto? No podemos ser tan reducionistas, la moralidad es algo totalmente relativo. ¿Es mejor que mueran diez personas o diez mil? ¿Y si esas diez mil personas son asesinos pero las diez son dictadores? Cada situación requiere un análisis profundo y meditado.
- Sigo sin ver que puede ser peor que la muerte de millones de personas.
- Intentaré explicarle la situación. La población del planeta está apunto de sobrepasar un límite muy peligroso. Aunque lográsemos multiplicar o acelerar la producción de alimentos, seguiríamos teniendo un problema de espacio. No quedan tierras que cultivar. Salvar a millones de personas supondría a la larga un grave problema, podríamos alimentarlas a todas durante un año, pero al año siguiente habría que buscar otra solución. Hoy por hoy nadie ha planteado ninguna, y pensamos que no existe nada que se pueda hacer. Solo podemos prorrogar lo inevitable. La saturación del planeta solo tiene una solución, por muy reprochable que pueda parecer. No estamos hablando de acabar de forma arbitraria con millones de personas, pero la solución que usted plantea es solo provisional, y a la larga hará que todo empeore.
- Pero al menos tendremos un año más para buscar nuevas soluciones.
- Si hemos tardado décadas en encontrar una solución provisional, ¿cree que en un año tendremos la solución definitiva?
- Dejar morir a esas personas teniendo en nuestras manos la forma de salvarlas es lo mismo que matar arbitrariamente.
- Piense bien lo que dice. Usted no está salvándolas, solo les está dando un año de vida.
- Un año de vida es más de lo que les da nadie.
- Esperábamos que fuera usted más razonable.
- Si piensan matarme no servirá de nada, hay más gente colaborando conmigo, y mi desaparición levantará sospechas.
- No somos estúpidos, no podemos matarle. Solo queremos que entre usted en razón. No piense mal de nosotros, no somos terroristas, solo velamos por el bien del planeta, un bien que usted no puede o no quiere ver. En la habitación de al lado están su mujer y su hija. Mire.

El otro hombre abre la puerta y desde el hueco puede verse la otra habitación. La mujer de Robert y su hija están tumbadas en una cama, dormidas, tal vez drogadas.

- ¿No son terroristas pero van a asesinar a una mujer y una niña totalmente inocentes?
- La decisión es suya señor Glauber. Usted decide quien muere, su mujer y su hija, o millones de personas desconocidas.
- ¿No pretenderán que tome esa decisión yo? Son ustedes los que apretarán el gatillo.
- Pero usted tiene la manera de salvarles la vida, tanto a unos como a otros; haga lo que haga estará tomando una decisión, dejar que mueran o salvarles. La diferencia es que si salva a su mujer y a su hija, podrá pasar el resto de su vida con ellas, pero si deja que mueran para salvar a millones de personas, estas acabarán muriendo igualmente al cabo de un tiempo. ¿Realmente es una cuestión de cantidad, o de calidad?

El silencio se apodera de la habitación durante unos segundos. La mente de Richard, tan genialmente dotada para la ciencia, se debate ahora ante una decisión moral para la que no está preparado. Toda su formación, todos los años de estudios, toda su carrera profesional, no le sirven llegado este momento en el que las vidas de otras personas están en sus manos. Su cerebro procesa todas las posibilidades y todas llevan al mismo punto.

En un descuido de sus captores, se lanza sobre uno de ellos, agarra la pistola y consigue dispararse en la cabeza. No es una solución elegante, no garantiza la vida de su mujer y su hija, tampoco la de los millones de personas, pero es la única. Quizás decidan dejar libre a su familia ahora que no pueden coaccionarle, o tal vez los maten para no dejar cabos sueltos. Puede que las investigaciones continúen tras su muerte y se salven millones de vidas, o puede que no. Incluso ahora que su fin es inminente, la posibilidad de que su descubrimiento fuera un perjuicio para el planeta a la larga, le parece coherente. Un último pensamiento ronda su mente moribunda, ¿habrá tomado una decisión valiente quitándose la vida, o será la huida cobarde de quien no tiene salida?

8 comentarios:

Ponzonha dijo...

¿Es original tuyo?
Porque me ha gustado un montón...

Nimbusaeta dijo...

Muy bueno...

Ya me gustaría tener tu imaginación y tu capacidad para relatar historias que hacen reflexionar.

Nesta dijo...

@Ponzonha, sí, es original. Conociendo tus gustos literarios, es todo un honor que te guste.

@Nimbusaeta, muchas gracias :)

Diego Alejandro dijo...

Huy, huy, huy, está de lujo. Te felicito, me ha encantado este relato.

Nesta dijo...

@Diego Alejandro, muchas gracias.

ANA dijo...

FANTASTICO, bien escrito, bien estructurado, bien relatado, original, en fin, yo que te voy a decir.

Alury dijo...

Deberías escribir más a menudo, ¡me gusta mucho! :D

Un saludo!

Nesta dijo...

@ANA, @Alury, ¡muchas gracias!