«Trabajad, trabajad, proletarios, para aumentar la riqueza social y vuestra miserias individuales; trabajad, trabajad, para que, volviéndoos más pobres, tengáis más razones para trabajar y ser miserables. Tal es la ley inexorable de la producción capitalista.
[...]
En vez de aprovechar los momentos de crisis para una distribución general de los productos y una holganza y regocijo universales, los obreros, muertos de hambre, van a golpearse la cabeza contra las puertas del taller. Con rostros pálidos, cuerpos enflaquecidos, con palabras lastimosas, acometen a los fabricantes: "¡Buen señor Chagot, dulce señor Schneider, dadnos trabajo; no es el hambre sino la pasión por el trabajo lo que nos atormenta!". Y estos miserables, que apenas tienen fuerza para mantenerse en pie, venden doce y catorce horas de trabajo a un precio dos veces menor que en el momento en que tenían pan sobre la mesa. Y los filántropos de la industria aprovechan la desocupación para fabricar a mejor precio.»
Fuente.
2 comentarios:
Cierto. No aprendemos nada. Es un hecho probado que los grandes capitales se han formado en las épocas de crisis. Las crisis son una oportunidad para consolidar el sistema y eternizar el reparto injusto. Naturalmente se admiten advenedizos que compesarán las bajas de anteriores poderosos venidos a menos. Pero la masa en general, creo que sale en peor situación y tiene que pagar los rotos y descosidos de más de un listillo. Buen finde.
@antonio, tú lo has dicho, no aprendemos nada.
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