martes, 30 de marzo de 2010

Chorizo al infierno

No son mis deseos para Díaz Ferrán. Es una receta rápida de cuando era pequeño.

Se clava un chorizo en un pincho (mejor de los metálicos).

Se pone en un cuenco pequeño un chorreón de alcohol (en mi casa lo hacíamos con alcohol etílico de 96º, pero puede valer un poco de coñac), y se le prende fuego.

Se asa el chorizo en la llama hasta que se consuma el alcohol (sin que se chamusque la carne).

Listo. Está increíblemente bueno.

lunes, 29 de marzo de 2010

La ciudad y las estrellas

Hace unas semanas estaba pasando libros a un mueble nuevo y descubrí uno que tenía pendiente de leer desde hace años. Pensaba que había leído todos los libros de ciencia ficción que tenía, así que a los pocos días, en cuanto terminé el que estaba leyendo, comencé con La ciudad y las estrellas, de Arthur C. Clarke.

La ciudad y las estrellas es un libro de ciencia ficción de la que me gusta, centrada en los seres humanos más que en la tecnología. La historia se sitúa en un futuro muy lejano, dentro de 1000 millones de años. Ha pasado tanto tiempo que la raza humana ya no recuerda sus orígenes. La tecnología ha vencido a todos los problemas cotidianos y cualquier persona puede tener lo que imagine. Pero lo que de verdad ha cambiado es la mentalidad de la gente.

¿Qué pasaría si pudiéramos hacer lo que quisiéramos en nuestra vida, sin salir de una ciudad de dimensiones colosales? La novela plantea como ha evolucionado la sociedad de una manera magistral. Ciencia ficción de la buena.

domingo, 28 de marzo de 2010

La felicidad

El chico araña duerme debajo de una mesa, porque el resto de la habitación está lleno de copas con arañas.

- Ciertamente era interesante.
- En un sentido enfermizo.
- Pensé que parecía muy feliz.
- Eh, a veces las personas enfermas son las más felices. Están demasiado locas para saber lo infelices que deberían ser.

Fuente.

sábado, 27 de marzo de 2010

Devotos

Dios (nótese la ironía), como odio la semana santa.

sábado, 20 de marzo de 2010

La fuente de la vida

Después de ver esta película y casi morir de aburrimiento, he buscado algunas críticas para ver que opinaba otra gente sobre esta obra de Darren Aronofsky.

Mi opinión es que en vez de un largometraje, habría bastado un corto (o al menos con media hora) para contar la historia. Me han llamado la atención algunos comentarios sobre la película:

"Y mucho cuidado, público, no se trata de una obra fácil, no es nada comercial, y requiere que el espectador se entregue por completo."

Me da igual que no sea nada comercial y que no sea una obra fácil. Para mí, Dogville es una obra nada comercial y nada fácil, pero te engancha de principio a fin dejándote un genial sabor de boca. No requiere que el espectador se entregue por completo. Si quiero entregarme por completo, leo un ensayo filosófico sobre la vida y la muerte. El cine tiene, en mi opinión, la obligación de mantener al espectador atento a la historia. Para eso cuenta con recursos como la imagen y el sonido.

Hablando de imagen y sonido, los efectos visuales me parecen demasiado recargados, aunque eso es lo de menos. La música sí que tiene un efecto mayor sobre el resultado. La banda sonora es demasiado repetitiva y monótona, aunque va en total consonancia con el ritmo de la película.

"A veces, las grandes películas tienen fallos, como en este caso los comentados, o algún bajón de ritmo."

Y en el ritmo es donde creo que falla realmente esta película. Se hace tremendamente lenta, insistiendo de forma reiterada en los mismos planos. No es que haya algún bajón de ritmo, es que el ritmo es terriblemente monótono.

Lo que más me llama la atención de las críticas leídas es que, casi todos los que la alaban, coinciden en los defectos que tiene y en que requiere un esfuerzo por parte del espectador. Y ahí es donde veo el problema. Una película no es solo lo que cuenta, sino como lo cuenta. Podría discutir si es una gran historia o no (es bastante profunda), pero las formas tienen una gran importancia en el cine.

jueves, 11 de marzo de 2010

Constitución sevillana

Artículo 1. Todos los sevillanos tienen derecho a comerse un serranito, al menos una vez a la semana.

Artículo 2. Todos los sevillanos tienen derecho a tomarse una Cruzcampo fresquita, (también denominada "servesita") sin tener que caminar más de 2 minutos desde la puerta de su casa.

Artículo 3. Cualquier norma de circulación o ley de conducta, queda exenta de cumplimiento durante la semana santa y la feria.

Artículo 4. Los conductores sevillanos pueden aparcar en doble fila, siempre que dejen el freno de mano quitado.

Artículo 5. Todos los sevillanos tienen derecho a tener un aparcacoches particular ilegal (gorrilla), en cualquier sitio donde aparquen.

Artículo 6. Las rotondas tienen siempre a efectos prácticos, un carril menos de los que tengan señalizados en la calzada.

Artículo 7. El barrio de Triana se considerará a todos los efectos una república independiente.

ANEXO I - Por el mantenimiento de las tradiciones.

Cualquier rumor deberá difundirse indefinidamente sin contrastar la información.

Las conversaciones en público no deben bajar nunca de los 80 dB.

viernes, 5 de marzo de 2010

Karma wins

Hace unos días, en la calle en la que vivo, un cani que vive cerca mía le daba patadas a un coche que había aparcado de forma que, en el hueco de delante, no cabía otro coche mediano. La persona que había aparcado, había dejado el coche a una distancia razonable del que estaba detrás, pero al cani le pareció que podía haberlo ajustado más para que entrara su Opel Astra tuneado.

Otro día, el mismo cani, casi atropella a una mujer mientras aparcaba en un hueco reservado para minusválidos, mientras esta le gritaba que un coche conducido por una persona en silla de ruedas iba a aparcar ahí. El cani se bajó del coche y se fue ignorando los gritos de la mujer, mientras esbozaba una sonrisa de esas que provocan los peores sentimientos que alguien puede tener hacia otra persona (vamos, que le hubiera partido la boca).

Hoy, cuando he llegado a mi casa de comprar del Mercadona, he visto su coche aparcado en mi calle. Le faltaba el parachoques delantero y tenía el morro un poco hundido. Esta vez he sido yo el que ha esbozado la sonrisa de la venganza.

martes, 2 de marzo de 2010

Suerte

Todavía no termino de acostumbrarme a tener que presentar una solicitud, para ver si tengo la suerte de conseguir una hipoteca.