domingo, 4 de abril de 2010

El arcoiris de Feynman

Hace poco he terminado de leer El arcoiris de Feynman, de Leonard Mlodinow. Yo me esperaba un libro más técnico, más enfocado en la física, pero me he llevado una agradable sorpresa. He descubierto una apasionante novela autobiográfica de uno de los compañeros de Richard Feynman en el Caltech, el Instituto Tecnológico de California.

Mlodinow narra de una manera brillante, muchas de las anécdotas que vivió mientras trabajaba como investigador en el mismo pasillo del Caltech que Feynman. Cada encuentro con el gran físico es una lección de vida, una visión del mundo que te abre los ojos y te pone en la piel de un genio.

Feynman fue una persona con una gran personalidad. Alejado de los tópicos académicos que le rodeaban en el Caltech, se convirtió en una leyenda viviente. Ya durante su etapa en Los Álamos, mientras se desarrollaba la bomba atómica, Feynman se entretenía abriendo cajas de caudales y dejando notas en su interior para demostrar que la seguridad allí, no era tan buena como la gente presumía.

Durante su etapa en el Caltech, además de Feynman, Mlodinow conoció a Murray Gell-Mann, el otro gran físico de la época. Las disputas entre Feynman y Murray eran célebres en todo el campus, y aunque ambos se admiraban mutuamente, nunca dejaban pasar la oportunidad de poner al otro en una situación incómoda:

"Cuando nos acercamos, Murray estaba hablando con un visitante que al parecer acababa de llegar de Montreal. Solamente Murray insistía en pronunciar el nombre de la ciudad como lo hacían los nativos: 'Mon-ray-al'.

Feynman se volvió hacia Murray.
- ¿Dónde? - dijo.
- Mon-ray-al - repitió Murray.
- ¿Dónde está eso? - dijo Feynman - Nunca he oído hablar de Mon-ray-al. - Exageró la pronunciación de Murray para llamar la atención.
- He observado que existen muchas ciudades bien conocidas cuyos nombres no pareces reconocer - dijo Murray.
- Lógicamente, eso significa que o bien yo soy un ignorante... o tú las dices de una manera extraña.
- No es verdad. - dijo Murray - Lógicamente, podrían ser las dos cosas. - Murray era siempre muy quisquilloso con la precisión."

El libro tiene un ritmo genial que te engancha desde el primer momento. Yo me lo he leído en dos viajes en AVE; en el de vuelta terminé de leer la última página mientras la gente salía del vagón porque habíamos llegado a la estación. Cuando habla de física lo hace en un lenguaje llano que cualquiera puede entender. Un libro para pasar un buen rato, con un toque de humor y la visión de la física, pero sobre todo de la vida, de uno de los genios del siglo XX.

3 comentarios:

Wilsoke dijo...

Si te gustó ese libro, entonces no te pierdas "¿Está Vd. de broma, Sr. Feynman?", su autobiografía (si no la has leído ya, claro ;)

Nesta dijo...

@Wilsoke, ese lo tengo en la estantería, pendiente de leer, gracias.

Ender Muab'Dib dijo...

Pero qué grandísima persona que era Feynman, me encantan cada una de sus anécdotas.
Me enamoré de él gracias a Historias de la Ciencia y me he leído el que recomienda Wilsoke y ¿Qué te importa lo que piensen los demás? Recomendados ambos cien por cien.

Todo lo concerniente a su esposa, afectada de cáncer en un hospital cercano a Los Álamos, es sencillamente maravilloso; y su papel en la Comisión investigando el accidente del Callenger, fundamental.

Tendré que leerme éste del arco iris que recomiendas.

Un saludo.