Eloisa miró hacia el cielo y pudo ver como el sol se ocultaba tras una nube. No era una nube bonita, pero si no hubiera estado ahí, el sol habría dañado su vista.
Comenzó a caminar de vuelta a casa, y a mitad de camino, la nube descargó un chaparrón que la mojó de la cabeza a los pies. Eloisa odiaba la lluvia, sobre todo cuando no llevaba paraguas. Al llegar a casa corrió a cambiarse de ropa y se asomó a la ventana. Estuvo lloviendo durante media hora y al terminar, salió fuera a pasear. Mientras caminaba, se acercó a un arbusto que había junto a su casa y contempló como las gotas de lluvia seguían resbalando por las hojas, formando un bellísimo espectáculo. Al acercarse más, pudo ver el reflejo invertido de las flores del arbusto a través de una de las gotas, y no pudo imaginar nada más bonito que eso.
A veces nuestro punto de vista nos impide ver las cosas en toda su magnitud.
1 comentario:
Muy bonito, Nesta! Un saludo
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