lunes, 23 de enero de 2012

El precio de la cultura


Ahora que otros muchos servicios de alojamiento online están restringiendo el acceso a miles de archivos, me surgen varias dudas. ¿De verdad necesita un actor, un director o un cantante ganar tanto dinero como Leonardo DiCaprio, James Cameron o Beyoncé (por poner solo 3 ejemplos)? ¿Es absolutamente necesario que una entrada de cine cueste tanto dinero? ¿Tienen que ser tan caros los cds de música? ¿Por qué funciona Spotify?

Dejo las preguntas en el aire, para que cada cual reflexione por si mismo. Si alguien quiere una invitación a Demonoid, que me la pida mediante el formulario de contacto.

viernes, 20 de enero de 2012

Internet son sus usuarios


Con el cierre de Megaupload (no sabemos si provisional o definitivo), se están escuchando muchas opiniones alarmistas sobre cambios en el modelo de internet y de compartir archivos. Más allá de que Megaupload no es el único servicio para compartir archivos que funciona en Internet, no hay que olvidar algo que a veces parece que se nos olvida. Internet no es un ente abstracto del que nos beneficiamos los usuarios, Internet somos los propios usuarios.

¿De dónde sale el contenido de Internet? Mayoritariamente, casi todo lo que encontramos en Internet tiene dos fuentes principales. Por un lado está el contenido subido por los usuarios, sin ánimo de lucro, solo para compartir cualquier cosa (un relato, una foto, un vídeo, etc.). Por otro lado, está el contenido subido por medios especializados, con ánimo de lucro, bien por el pago directo de los usuarios, bien por el ingreso por publicidad (que deben ver esos usuarios). El factor común son los usuarios. Imaginemos por un momento un Internet lleno de restricciones, en la que no se pudiera descargar ni compartir nada. ¿Tendría ese medio la misma audiencia que tiene actualmente? ¿Se seguirían produciendo contenidos de pago o patrocinados por publicidad sin usuarios que los consumieran (al menos sin el enorme número de usuarios actual)? ¿Para qué querríamos pagar conexiones de 10 MB si solo podemos navegar por ciertas páginas?

Por supuesto, todo esto sin olvidar que cerrar Megaupload no significa nada. Las autoridades piensan que están luchando contra un grupo de piratas que se dedican a distribuir contenidos protegidos con derechos de autor, cuando los que comparten son los propios ciudadanos, los que con sus impuestos pagan a los policías que han detenido a los creadores de Megaupload, o a los políticos que aprueban leyes para intentar restringir el uso de Internet. Cuando la mayoría de los ciudadanos comparten o descargan archivos en servicios como Megaupload, es porque ese es el Internet que quieren, y el único que tiene sentido. Pueden cerrar Megaupload, pero quedan otros servicios similares; pueden cerrar estos servicios similares, pero queda el P2P; pueden capar el P2P en las conexiones, pero podremos seguir intercambiando archivos en medios de almacenamiento portátil (cds, dvds, memorias usb, etc).

No hay piratas; somos usuarios.

miércoles, 18 de enero de 2012

Medicina alternativa


Cada vez es más común en nuestra sociedad recurrir a las llamadas medicinas alternativas, bien en busca de una ayuda complementaria a la medicina tradicional, o bien como sustitutas de esta última, cuando no hemos encontrado una solución en la misma.

Lo primero que me gustaría decir es que estoy a favor de que cualquier persona haga lo que considere oportuno con su salud, que siga los tratamientos que crea necesarios o adecuados. Si alguien se cura meditando, enhorabuena. Yo creo que el poder del cerebro es, en muchas ocasiones, superior a la medicación.

Dicho esto, me gustaría centrarme en un punto específico; el negocio de las medicinas alternativas. Si alguien te dice que va a curarte poniendo sus manos sobre ti, tú le crees y él te cura, estupendo. Es un acuerdo entre dos personas en el que no perjudicas a una tercera, y que puede que al enfermo le funcione. El problema viene cuando se publicita el negocio, anunciando que cierto producto cura una enfermedad sin pruebas científicas que lo avalen y, en muchas ocasiones, con pruebas que demuestran que ese producto o esa terapia no funcionan.

Cuando digo que no funcionan, me refiero a que la causa directa de la curación no es la aplicación de la terapia o el consumo del producto en concreto. Es posible que alguien con una enfermedad que la medicina no ha podido curar hasta ahora, se tome un remedio homeopático y acabe sanando. Pero eso no demuestra que la curación sea consecuencia directa del consumo de ese remedio. Por esa misma regla de tres, podríamos decir que rezar es un remedio para ciertas enfermedades, pues seguro que existen muchos casos de personas que, rezaron para pedir curarse y acabaron haciéndolo. ¿Significa esto que lo que los curó fue un dios que atendió sus rezos? Bueno, es posible, cualquier hipótesis tiene cierta probabilidad de ser verdadera, pero puestos a apostar, yo diría que no. Por esta misma razón, no apostaría mis cartas a que un cáncer se puede curar exclusivamente con una dieta.

Antes he recalcado el hecho de que hay ciertas enfermedades que no se pueden curar, por ahora. La ciencia es algo que avanza con el tiempo, y enfermedades que hoy en día se pueden curar, hace años acababan con la vida de quienes las contraían. La base de este avance de la ciencia es la capacidad de autocrítica y de cuestionarlo todo. Sin esta capacidad para poner en duda nuestros conocimientos, la ciencia difícilemente avanzaría como lo hace. Es por eso que cuando surge un nuevo producto o remedio denominado como curativo, la ciencia investiga cuales son sus propiedades y si puede ser considerado como un remedio efectivo. Existen de hecho miles de estudios científicos acerca de diferentes terapias y remedios alternativos que demuestran que estos no funcionan más allá del efecto placebo.

¿Significa todo esto que la medicina tradicional funciona siempre y que la medicina alternativa no sirve para nada? Pues no, la medicina tradicional nos falla a veces y es que, detrás de la ciencia lo que hay son personas, trabajadores con mayor o menor profesionalidad que, bien por su propia capacidad, bien por los medios de los que disponen, realizan de una forma más o menos eficiente su trabajo. Es posible que vayas a 10 médicos que no sean capaces de darte una solución a tu problema, lo cual no significa que esa solución no exista en la medicina, sino que esos médicos no han sido capaces de encontrarla. También es posible que vayas a una persona sin cualificación médica pero que sea capaz de darte una recomendación que te ayude a curarte, pero esto tampoco significa que esa persona pueda curar a cualquier persona con tu mismo problema.

¿Y cómo podemos entonces calificar y medir la eficiencia de cada método? Pues para eso se realizan las investigaciones científicas que, por su propia idiosincrasia, buscan siempre el punto débil de una teoría, el agujero negro que la invalida. Porque eso es precisamente lo que diferencia a la ciencia de otros campos.

Dicho todo esto, dos recomendaciones: si tenéis apendicitis, id a un médico a que os opere; y no os perdáis este vídeo: