martes, 13 de marzo de 2012

Primera entrevista de trabajo tras la aprobación de la reforma laboral


"Toc toc"
- Pase.
- Buenos días.
- Buenos días, siéntese.
El candidato escudriña el despacho sin encontrar ninguna silla.
- ¿Dónde me siento?
- Ahí.
El entrevistador señala un palo con un cojín pegado, que está apoyado en la pared.
- Pero ... eso es un palo con un cojín.
- No, hombre, no, es el nuevo modelo de silla homologado por el ministerio de trabajo.
Coloca el palo y se apoya en el cojín, sin dejar caer todo su peso sobre el mismo, lo que le supone un esfuerzo terrible.
- ¿Ha traído su currículum?
- Aquí lo tengo.
- Estupendo, póngalo en ese archivador de su derecha.
- Esto es una trituradora de papel.
- Sí.
- ...
- Bueno, aquí tiene, estas son las tarifas que tendría que pagar los 6 primeros meses. Después podríamos prorrogar otros 6 meses o hacerle un contrato de becario.
- ¿Pagar?
- Bueno, tendría que pasar un periodo de pruebas, durante el cual nosotros vamos a darle una formación que en cualquier sitio le costaría el doble.
- Es que yo pensaba que esto era una oferta de trabajo.
- Y lo es, pero no esperará que empezemos a pagarle desde el primer día. ¿Y si usted aparece un día con una motosierra y me corta las piernas? Sería dinero tirado a la basura.
- ¿Una motosierra?
- O una katana, no sé que armas le gustan.
- No me gustan las armas.
- Entonces podría usted rociar mi despacho con gasolina y prenderle fuego. Entenderá que no paguemos dinero a un pirómano.
- ¡Pero yo nunca haría eso, no soy pirómano!
- Ya veo, prefiere usted pagar a otros para que hagan su trabajo sucio.
- ¡No! Yo...
- ¿O le van más los "accidentes"? Un cable de freno cuidadosamente cortado y adiós problema.
- Miré, no entiendo...
- Hagamos una cosa, usted firme este contrato y yo me olvido de las amenazas.
- ¡¿Qué amenazas?!
- Ningunas... - mientras le guiña un ojo.
- Oiga, no sé si esto es una broma, pero yo venía a una entrevista de trabajo.
- Pues ahí tiene su contrato.
Se para a leerlo detenidamente.
- No se preocupe, es un contrato estándar.
- ¿Qué pone aquí de 60 horas?
- Cláusula estándar.
- ¿Y "látigo"?
- Otra cláusula estándar.
- La letra es demasiado pequeña, no entiendo bien lo que pone, ¿no puede imprimirlo con otro tipo de letra?
- Imposible, es el nuevo tipo de letra estándar para todos los contratos, pero confíe en mí, yo no le engañaría, en ese contrato no hay nada que no le haría firmar a mi suegra.
- Lo siento mucho, pero no me interesa todo esto. Hasta luego.
Se levanta y sale del despacho. El entrevisador se levanta y sale detrás suya, persiguiéndole mientras le grita.
- ¡Última oferta! ¡Le dejaremos trabajar gratis!

1 comentario:

n.vázquez dijo...

Muy bueno, Nefta. En la línea de Juan José MIllás.