miércoles, 13 de marzo de 2013

La dación en pago y la cultura del alquiler

Imagen: Flickr
Ahora que este gobierno, posiblemente uno de los más desastrosos de la democracia, intenta justificar el rechazo hacia la iniciativa legislativa popular acerca de los desahucios, los medios de comunicación no parece que den cabida a ninguna propuesta alternativa al problema de la vivienda en este país (también podría ser que nadie esté planteando alternativas).

Creo que hay dos cosas que se están pasando por alto todo el tiempo en este debate. En primer lugar, no creo que los desahucios sean la solución para los bancos. La mayoría de entidades financieras tienen ya una enorme bolsa de viviendas desocupadas, muchas de ellas procedentes de promociones que nunca llegaron a venderse (viviendas que no han tenido dueño). Desahuciar a una familia para, posteriormente, intentar vender la vivienda y así intentar recuperar el dinero invertido, parece una mala idea, habida cuenta del desplome de precios que todavía no ha llegado a su fin. Cualquier alternativa que permita, a corto o largo plazo, un mínimo ingreso de quienes ahora mismo no pueden hacer frente a sus hipotecas, parece más razonable. Por ejemplo, ofrecer alquileres sociales a esas familias, obteniendo un beneficio extra y sin perder la posibilidad de algún día vender esa vivienda.

Pero cuando analizas a fondo la situación, caes en la cuenta de un segundo punto de vista; las personas que viven de alquiler. En España existe una cultura muy arraigada sobre la propiedad inmobiliaria, y es común escuchar consejos del tipo, "el alquiler es tirar el dinero, si compras estás invirtiendo". Esa frase, que tiene parte de verdad, es una visión muy sesgada sobre el tema. Es posible que, si te paras a hacer cuentas, descubras que los intereses que pagas por una vivienda a lo largo de tu vida, se parezcan mucho a la cantidad total que puedes pagar por un alquiler durante los mismos años. Sin contar con otros factores, como la "libertad" de cambiar de vivienda, de ciudad o incluso de país. De cualquier forma, es verdad que una vivienda en propiedad (aunque hasta que no pagas el último céntimo, la vivienda es del banco), aporta cierta seguridad en la vida de una familia. Y ahí es donde quería llegar.

Muchas personas que actualmente viven de alquiler, lo hacen simplemente porque no han tenido oportunidad de acceder a la compra de una vivienda. Se está hablando mucho de luchar contra los desahucios por el impago de las hipotecas, pero, ¿qué ocurre si una persona no puede pagar el alquiler de la vivienda en la que reside? Actualmente existen dos opciones para el inquilino; dejar de pagar y permanecer en la vivienda hasta que la justicia tome partido; o abandonar la vivienda en busca de una opción viable (un alquiler más barato, compartir piso, volver a la vivienda familiar…). ¿Qué ocurre si, una familia que vive de alquiler y no puede pagar la cuota, decide que aunque la vivienda no es de su "propiedad", es su hogar y no quiere abandonarlo? ¿Consideraría la sociedad que los están echando de "su" casa y apoyaría igualmente un movimiento que paralizara dichos desahucio? ¿Tendrán algunos que arrepentirse de no haber solicitado una hipoteca, por miedo a no poder hacer frente a la misma, y haber optado por vivir de alquiler? ¿Vamos a concederle mayor protección a quienes pagan "su" vivienda al banco que a quienes lo hacen a un casero?

2 comentarios:

Elrohir dijo...

Tienes mucha razón. A mí no me gustaría que, si tengo una vivienda alguilada y no pagan, el inquilino llamara a la televisión y a la cohorte del 15M más cercana para ponerme de usurero para arriba. Yo miraría de hablar con esa persona y buscar una solución (es mi forma de ser) pero, oye, si no paga no paga y hay que estar dispuestos a llegar a echarle si hace falta; lo contrario sería ser yo el tonto.

Lo que quiero decir es que aunque me jode, y mucho, la ley tiene que ser la misma para todos y eso significa que lo coherente es que yo reconozca a los bancos el mismo derecho que querría para mi: el de echar de mi vivienda a un inquilino que no paga.

Nesta dijo...

Se llama coherencia, y cuanta falta nos hace...