miércoles, 5 de febrero de 2014

Más vale malo conocido...

Imagen: Flickr
Si hay un refrán que me molesta es el que dice que "más vale malo conocido que bueno por conocer". Es de los más frustrante, es una declaración de la falta de espíritu crítico y del miedo al cambio. Y creo que es eso lo que mantiene esta situación tan terrible en nuestro país, donde la corrupción y el despotismo son ya algo aceptado por la mayoría como parte de nuestra idiosincrasia.

Creo que ese sentimiento de "virgencita, que me quede como estoy", es el que nos mantiene atados mientras nos llueven los golpes desde todas los estamentos del estado. Compararse con el vecino que está peor; agarrarse a un trabajo en el que se nos denigra constantemente porque peor se está en el paro. Todo muy humano y comprensible, porque es nuestro pan y el de nuestras familias el que nos jugamos. Y que complicado es a la misma vez, hacer ver a la gente que tanto o más depende nuestro sustento de lo que se hace en un parlamento.

Las encuestas de intención de voto vuelven a plantear el mismo panorama de siempre. Bipartidismo y apatía. ¿Qué pensará la gente ahora acerca de Podemos? Seguro que van a llover críticas individualizadas, centradas en algunas de las personas que forman parte del movimiento, o en aspectos muy concretos. Ya se sabe, más vale malo conocido...

¿Es un movimiento ciudadano como este la solución a los problemas del país? Eso no podemos saberlo. Lo que deberíamos tener claro ya es que seguir como estamos no es la solución. Seguir confiando en los mismos de siempre, dará los resultados de siempre. Cambiar de partido no cambiará nada. ¿Tiene Podemos una varita mágica para arreglar todos los problemas? Evidentemente no. ¿Son las medidas que plantean criticables? Seguro que sí, y seguro que miles de personas tienen cientos de argumentos para invalidar muchos de los planteamientos que hagan. Pero yo ya estoy cansado de equivocarme con los mismos, quiero equivocarme con algo nuevo, quiero cometer errores que modifiquen las cosas, no errores que hagan que las cosas sigan igual con el paso de los años.

¿Vamos a esperar a que un partido plantee un programa impecable, perfecto, eficiente 100%, totalmente alineado con nuestras ideas y con personas al frente que nos caigan bien, para empezar a cambiar las cosas? ¿Vamos a seguir votando a los de siempre porque "es lo que hay", ignorando que lo que hay, es mucho más?

Me gustaría pensar que a base de palos la gente aprende. Dejar que los demás elijan por ti va a afectar a tu vida diaria; la política no es un consejo de ministros, es lo que tus hijos aprenden en el colegio, son los días de vacaciones que tienes al año, es el precio del transporte público y de la vivienda. Todas esas cosas son la política, y mirar para otro lado no te exime de responsabilidad, porque todos participamos en el sistema, nos guste o no. Si no votas porque no te gusta la política, pero pagas impuestos, es como darle dinero a un niño de 8 años y dejarlo en una tienda de golosinas. Podemos culpar al niño de gastárselo todo, pero la responsabilidad es nuestra.

En esta falsa que es la democracia, lo único que nos queda es votar cada cuatro años. Una vez que das tu voto, barra libre para todos y a esperar otros cuatro años. Pero, ¿vamos a renunciar también a eso? ¿Vamos a desaprovechar el único resquicio que nos da el sistema para cambiar las cosas? ¿Tan complicado es pensar en una alternativa a los de siempre? ¿Tanto esfuerzo y sacrificio supone acudir un domingo a votar? Podemos echarnos a la calle, quejarnos con nuestros compañeros, apoyar una petición en Change.org, pero ¿no podemos dedicar un pequeño momento en nuestra vidas a intentar cambiar las cosas?